Evaluación docente ¿Dónde quedó la bolita?

junio 15, 2017 en

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La Secretaría de Educación Pública (SEP) y las autoridades educativas, determinaron que será por medio de un sorteo, y de forma obligatoria, la próxima evaluación de desempeño docente, en este sentido, el tema de evaluar la docencia resurge en medio de la incertidumbre de todo lo que envuelve una reforma educativa. El método de seleccionar a los docentes mediante un sorteo, implica modificar la forma en la que se venía realizando dicho proceso. Ahora resulta que el destino de ser evaluado se definirá a partir de la acción azarosa de una tómbola, con tres escenarios posibles, aprobar para continuar en el juego, no aprobar y capacitar al docente para una próxima evaluación, o no presentarse y dejar al margen de ley la continuidad laboral.

Con el paso del tiempo, la idea de evaluar a los docentes, dejó de ser una imposición, para convertirse en una actividad del voluntariado docente y como el voluntariado fue reducido de acuerdo a la convocatoria, se diseñó la nueva estrategia de selección, remontándose a los juegos de azar más viejos de la historia, un sorteo, donde la probabilidad de ganar o perder depende del número de jugadores. Sin embargo, la forma de asumir la solución al problema educativo no es propia de los sorteos ni de los resultados favorables, ni mucho menos de la forma de seleccionar a los próximos evaluados.

La evaluación un sorteo

Someter a los docentes a la suerte contribuye a debatir sobre la veracidad con la que se diseña el sorteo y en consecuencia a indagar sobre el posible riesgo que enreda la probabilidad de salir afortunado de forma tendenciosa.

Al parecer la estrategia para aprobar la reforma educativa, mediante la evaluación docente, aún no está definida; las diferentes formas utilizadas hasta el momento, no muestran las acciones de las prácticas docentes y el nivel de juicio con él que se emiten los resultados, no simboliza que el mal de la educación sea precisamente la docencia. El recorrido de la evaluación docente ha dejado de generar un pánico escénico, la mayoría de los docentes están curados de espanto, asumen que los resultados de la evaluación justifican la aplicabilidad de una reforma y como resultado no se proyecta la solución al problema educativo.

 Trébol

 

Utilizar un sorteo, para definir a los docentes que serán evaluados, es un mecanismo que invalida los procesos anteriores, acaso los utilizados no fueron funcionales o transparentes, o los sorteos son una representación equitativa y forman parte del proceso normativo que establece el INEE. Independientemente de la forma para seleccionar a los evaluados, es necesario reconocer que ante la problemática educativa no se sabe cuál es la solución; por el momento, la evaluación se aproxima y la buena o mala suerte, se proyecta como una condición laboral de la docencia.

 

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